En su primer viaje a Camboya, se enamoró. En los siguientes, exploró el país y se implicó con ayuda humanitaria. Y en el último, llegó para refugiarse durante una temporada y acabó creando un hogar, un negocio y, sobre todo, una forma de vida. El malagueño Salvador Fernández tiene la primera agencia de viajes de este rincón asiático y cada año guía los pasos de decenas de viajeros españoles entre calles, templos, junglas y arrozales.